20 de Septiembre – En una alcoba del Hotel NH President – Milán.
Estoy extasiado con este nuevo caso, acaba de sonar la alarma del despertador del hotel y ya necesito aire, lo del hotel fue idea del señor Gray, ricachones y su obsesión por el lujo, ok admito que hospedarme en este hotel es una experiencia insuperable, y la cama es totalmente grandiosa además te traen la comida a la cama.
Pero estoy seguro de que no estaré mucho tiempo aquí, tengo millones de ideas en mi cabeza, pero tengo que poner algo de orden en mi mente para encontrar a Lara pronto. Lo único que me preocupa es este policía de pacotilla con su cara seria y su actitud desagradable, por favor párese que se le va a caer el mundo encima a ese hombre, y lo peor es que no tiene ni pizca de sentido del humor, no tengo ni idea de cómo podré aguantarlo sin que mi cabeza explote. Mejor me apresuro a bajar, creo que estoy listo, con el pelo no se puede hacer nada es un revoltijo incorregible.
Al llegar al Hall me sorprendió lo elegante que era, no lo recordaba así, bueno debe ser porque cuando llegue aquí estaba demasiado cansado para fijarme.
Cuando al fin pude respirar el aire frío de la mañana, un hombre de baja estatura me pregunto algo en italiano, el problema es que no hablo italiano. El empleado al no recibir respuesta de mi parte, comprendió y me pregunto en un básico ingles si me traía mi auto.
No tengo auto- le respondí.
Esto es bastante inusual – dijo- generalmente quienes se hospedan aquí traen con ellos sus Lamborginis o Mercedes.
Yo no dije que no tuviera que no trajera mi transporte – conteste- traigo mi moto conmigo.
Le lance las llaves de mi Harley Davison del 86’ el empleado me lanzo una sonrisa como retribución.
Andando a toda velocidad por una avenida de Milán, recordaba como llegue hasta aquí.
- Tengo 27 años, cumpliré veintiocho dentro de un mes, mi vida en Londres no fue demasiado fácil, mi madre murió cuando yo tenia diez años yo la amaba demasiado y cuando se fue pensé que mi vida acabaría, mi padre no era un mal hombre pero le afecto de sobremanera la perdida de su joven esposa, durante muchos años estuve seguro que de alguna forma me culpaba por ello y tarde o temprano yo empecé a culparme también. En la escuela siempre fui el chico de los chistes, el eterno amigo, luego de que quede huérfano logre adelgazar cerca de treinta kilos me dedique a el ejercicio de mi cuerpo, quería que la gente dejara de tenerme lastima y descubrí que la única forma de lograrlo seria fortalecer mi cuerpo y mi mente. Los puzzles siempre fueron mi pasión, pero esto se acrecentó cuando mi madre se fue, pasaba horas enteras resolviendo todo tipo de acertijos, sodokus, rubix, lo que me pusieran delante todo con tan de distraerme, luego con los años un hombre me encontró en el parque mientras yo resolvía un cuadrado mágico de 4x4. Había estado horas resolviéndolo pero había un numero que no me cuadraba.
- Hay no va el tres, sino el seis- oí que una voz madura pero segura decía tras mi hombro.
- Mire en su dirección y me sorprendió la decisión que había en los jóvenes ojos rodeados por profundas arrugas. Con su ayuda termine el cuadrado en media hora, luego hablamos toda la tarde me contó que el había sido detective, hablo de sus antiguos casos y en los complicado de los enigmas.
- Fue cuando decidí que eso era lo que haría el resto de mi vida, ya no mas acertijos de papel sino verdaderas incógnitas. Se llamaba Robert y me enseño todo lo que se.
- A los veintitrés ya era el más afamado detective en Inglaterra.
- El Señor Gray, llamo cerca de la media noche del pasado viernes, me pago mas de lo pudiera soñar.
- Llegue a la dirección correcta, el hombre con el que me juntare puede aclararlo todo, es importante sacarle todo lo que pueda, vengo preparando.
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